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Carlos Romero: “Ya no tengo un negocio de cojines, ahora tengo una empresa”

8 septiembre, 2011

Carlos Romero / Confeccionista de lencería para el hogar / Microempresario

Escucha su testimonio

 

Carlos Romero es oriundo del Táchira en donde con esfuerzo y trabajo constante ha logrado fundar una empresa a la que ha denominado Creaciones Mis Sueños Dorados, la cual elabora almohadas, cojines, juegos de baño, muñecas de trapo, sábanas, edredones y otros productos relacionados con la lencería. Esta empresa está conformada por él junto a su esposa, su hijo de 15 años y una pequeña hija de 5 años. Todos colaboran en las tareas de la casa y de la empresa. Es un verdadero negocio familiar. Su dedicación y empeño le sirvieron para obtener un financiamiento y soporte técnico, luego que participara en el Expoproyectos Microempresariales San Cristóbal 2010.

El éxito toca la puerta

“Mi experiencia con el B.O.D. comenzó a través de la mamá de un niño que juega junto a mi hijo en un equipo de béisbol. Estábamos en medio de un partido cuando la señora me comentó sobre el apoyo que estaba dando el banco a los microempresarios. Como he tenido experiencias nada satisfactorias con otras instituciones, le dije que no iba a perder mi tiempo porque no me iban a prestar atención. Ella misma buscó la planilla de inscripción al Expoproyectos Microempresariales que iban a realizar en San Cristóbal. La llenó y se la entregó a mi esposa, quien luego la llevó al banco.

A los tres días me visitaron y aun yo seguía escéptico. No lo creía y le comenté a la persona que me visitó que si exigían una gran cantidad de documentos para hacer este trámite que no se molestara, porque su tiempo era tan valioso como el mío. Ella me contestó que todo era en serio. Aunque vi a la señora muy complacida con mi negocio, le dije a mi esposa que no se emocionara porque hasta que no viera los resultados no lo creería. Cuando me llamaron para decirme que estaba seleccionado para el Expoproyectos fue cuando comencé a entender que todo iba en serio”.

El microempresario recuerda que cuando le preguntaron para qué necesitaba un crédito, le respondió que más que el dinero necesitaba que el banco lo conociera y descubriera cuál era su negocio, que él podía responder a un futuro crédito y que era un emprendedor confiable.

Luego de exponer sus productos se sorprendió cuando lo escogieron como uno de los ganadores. No sólo le iban a dar un crédito, sino adiestramiento técnico también. “Era una oportunidad maravillosa”.

Logros y cambios

“Ganar ese crédito nos hizo sentir grandes, tanto a mí como a mi familia. A partir de ahí comenzó otra etapa de mi negocio. Yo no la llamaba empresa, yo decía que sólo vendía cojines y almohadas. Cuando la gente me preguntaba que de dónde los traía, no me creían cuando les decía que yo mismo los hacía. No tenía ni una tarjeta o un volante para dar mi número o dirección.

Mi reflexión es que si se puede creer en que estas oportunidades llegan a la vida de uno para cambiarla completamente. Pero también es cierto que uno tiene que dar para recibir. Si uno recibe un crédito como fue mi caso y no lo cancelo, pues más nunca podré contar con algún financiamiento porque no creerán en mí. Por eso luego de cancelar puntualmente el primer crédito, solicité otro por un monto mayor y me lo aprobaron inmediatamente. Con ese dinero estoy haciendo un galpón para trabajar más cómodo.

Gracias al adiestramiento que recibí ahora soy más consciente de lo que significa la administración del dinero. Ahora cuando tengo un dinero disponible pienso más de cuatro veces en qué lo utilizaré, para invertirlo bien y aprovecharlo al máximo.

Estoy muy agradecido con la Fundación B.O.D. no tanto por los reales, sino para mí lo más importante que recibí del banco fueron los talleres, que me hicieron crecer como persona y como microempresario. Por ejemplo, ya no me llega material en camioneta, ahora llega en un camión de 7 metros de largo, completamente lleno. Conseguí un crédito con dos grandes proveedores de telas y todo gracias al financiamiento del B.O.D. y a la relación comercial que tengo con ellos”.

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One Comment leave one →
  1. Jesús Villalobos permalink
    27 septiembre, 2011 1:22 pm

    Creo que el BOD, como parte de Banca social puede incorporar el premio educativo desde el ámbito ambiental, es decir premiar aquella unidad educativa que eduque o trasmitan conocimientos a los iniciales, con un huerto orgánico como herramienta de formación y a su vez de un valor agregado a la alimentacón de sus alumnos dentro del plantel.

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