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Del realismo y el optimismo empresarial

16 enero, 2014

Texto: Salomón Raydán
Presidente de Fundefir / Experto en Microfinanzas / Creador de los Bankomunales


 

Hace ya casi 4 años que escribí un libro que titule “Guía para no meter la Pata”(*). En él trato de mostrar algunos errores comunes que cometen los pequeños empresarios. Desde su publicación he visto proliferar una “exagerada alabanza al emprendimiento” que a mi juicio está convirtiéndose en insana.

Ser empresario es complicado. Las estadísticas no mienten. El premio Nobel de Economía Daniel Kahneman nos muestra por ejemplo que en los Estados Unidos las expectativas de éxito de los empresarios al iniciar un negocio, es superior al 81% y cerca del 33% de esos 81%, responden que las posibilidades de fracaso es del 0%.

Lamentablemente la realidad en USA es otra. Solo el 35% de los pequeños negocios sobrevive los 5 años, mientras que en América Latina el porcentaje es mucho menor. Kahneman llama a esto el “Sesgo optimista” y pese a que el optimismo ha sido calificado por todo el mundo como un elemento clave dentro de las características de los emprendedores, la verdad del asunto es que, un optimismo sin bases de realidad objetiva puede ser muy peligroso y costoso.

EL realismo se convierte en un elemento tan o quizás más clave que el optimismo. Lo que hace el asunto complicado es que “ser realista” puede ser muy difícil, especialmente porque la psicología ha demostrado con miles de experimentos, que nuestras decisiones económicas son fundamentalmente emocionales y no racionales.
Ahora bien, ¿cómo podemos enfrentar la necesidad de objetividad a la hora de analizar nuestro negocio?. La clave está en entendernos como seres “emocionales” y ponerle atención a estos temas, tanto o más que el que ponemos a nuestros clientes o proveedores.

Para empezar debemos entender muy bien nuestras motivaciones para emprender. Antes de ponernos a hacer planes de negocios, nos toca revisar por qué razón nos estamos metiendo en ese paquete. Busquemos si las razones están asociadas a emociones de miedo o de fracaso o de envidias o de rabia, etc. Debemos revisar lo que llamo “las cosas ocultas” detrás de la decisión de emprender, pues solo entendiendo esa complejidad podremos enfrentar la difícil tarea de “emprender” con mejores posibilidades de éxito.

El gran motor de la empresa, es el empresario. Se pueden tener los mejores mercados, el mayor capital, la mejor tecnología, etc, pero si no se tiene un emprendedor con visión y capacidad, el camino será corto. Pero visión es un concepto integral que apunta también hacia nosotros mismos como seres humanos. Nuestra empresa tendrá verdaderamente oportunidad de éxito, si encaja dentro de nuestro molde emocional. Quizás la empresa de dinero, pero una empresa que solo de dinero y no sea coherente con las necesidades emocionales del empresario, es un fracaso.

 

(*) Este Libro pude ser bajado gratuitamente en el siguiente link www.fundefir.org.ve/guia.pdf.

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One Comment leave one →
  1. daivis daniel permalink
    3 febrero, 2014 5:36 pm

    buena espestativa

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